Lesión en la articulación acromioclavicular.



Las actividades deportivas exponen a la articulación del hombro a sufrir lesiones por traumatismos diversos que requieren un tratamiento oportuno para restaurarlo a un estado completamente funcional. La articulación glenohumeral es la articulación propia del hombro y la articulación acromioclavicular se encuentra por encima del hombro. Las lesiones más comunes resultan de caídas de todo tipo. La articulación acromioclavicular está formada por el acromion (fin de la escápula) y el extremo lateral de la clavícula. La articulación acromioclavicular se fortalece con el apoyo de un grupo de ligamentos y las lesiones a que pueden dar lugar más frecuentemente son los esguinces de aquellos y en oportunidades con una deformidad visible de la articulación.

¿Qué tipo de lesiones existen?

Cuando la punta del hombro es impulsada hacia abajo por un traumatismo  puede ocurrir un esguince o la ruptura completa de los ligamentos acromioclaviculares, resultando en una articulación inestable con función limitada. Las lesiones se clasifican según los daños que conlleve esta articulación, desde una rotura de ligamentos leve hasta una lesión grave ligamentaria con una deformidad típica del extremo lateral de la clavícula, llamada luxación, donde se pierde la relación normal de los huesos, mostrando un bulto óseo fácilmente palpable y visible en el lado del hombro. Es indispensable la radiografía simple en el diagnóstico y clasificación de la luxación acromio clavicular.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento varía según el tipo de luxación. Las de tipo I y II se tratan sintomáticamente, con hielo, antiinflamatorios y un cabestrillo para la comodidad del paciente. Se propone la movilización precoz. El paciente puede volver a sus actividades normales en poco tiempo. Generalmente no presentan complicaciones. El tratamiento de las luxaciones de tipo III es controversial. Las luxaciones de tipo IV, tipo V y las luxaciones de tipo VI requieren habitualmente una cirugía ( reducción abierta)  por el riesgo que implica el extremo distal de la clavícula luxado y el gran dolor que padece el paciente.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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