Lumbalgia en niños y adolescentes. ¿Cuándo tengo que preocuparme?



La lumbalgia o dolor de cintura es una de las patologías músculo-esqueléticas más comunes en adultos, ya sean lumbalgias agudas o crónicas. ¿Y en niños y adolescentes? Pues bien, en  los últimos años, alrededor del 1-6% de los niños sufre dolor lumbar, y entorno al 18-51% lo sufren los adolescentes. En concreto, el inicio de padecer lumbalgia durante la adolescencia se corresponde con la pubertad, entre los 12 y 18 años. Los índices de población adolescente que sufre dolor lumbar, se están acercando en número, en los últimos años a los índices de población adulta. Y es un dato a tener en cuenta, ya que se ha demostrado que el dolor lumbar en la adolescencia se asocia con dolor lumbar en la edad adulta.

Factores de riesgo.

Los factores de riesgo de sufrir dolor lumbar durante la infancia y la adolescencia se pueden clasificar en 4 grupos:

  • Factores de estilo de vida: el tabaquismo, antecedentes de traumatismo de raquis, la práctica de deportes de competición, alto nivel de actividad física, estar sentado de forma incorrecta.
  • Factores físicos o antropométricos: una mayor edad, la asimetría del tronco, una mayor altura, el sexo femenino, antecedentes familiares de dolor lumbar.
  • Factores relacionados con la escuela: uso de mochilas escolares con excesivo peso, y estar sentado de forma incorrecta.
  • Factores psicosociales: la depresión y factores emocionales o estrés.

Prevención y tratamiento terapéutico.

Los tratamientos preventivos incluyen: los ejercicios de fisioterapia, la higiene postural, es decir, educación en las posiciones y movimientos utilizados en las actividades de la vida diaria y el aumento de la actividad física. Aplicar calor o frío. Si le alivia, el paciente puede aplicar calor o frío en la zona dolorida, aunque no se han hecho estudios científicos para evaluar su efecto. En general, el frío se aplica inmediatamente después de la lesión y el calor en la reagudización de las dolencias crónicas. El tratamiento farmacológico también puede implementarse con analgésicos por pocos días.

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo se queja de la espalda?

Cuando un niño o adolescente muestre malestar en la espalda durante más de un día o sin que haya una causa traumática conocida –como puede ser un golpe-, es recomendable acudir al médico para que valore la situación. También debemos hacerlo si dicho dolor va acompañado de fiebre, hormigueo en las piernas u otros síntomas más complejos (el tipo de dolor, su tiempo de evolución, su ritmo horario, su intensidad, si cede con el reposo, si aumenta con la actividad, si hay dolor con rigidez matutina, si hay asociación con anorexia y pérdida de peso, ansiedad y molestias urinarias, entre otras).El profesional  nos dirá si se trata de un dolor inespecífico o, si, por el contrario, padece un dolor de espalda orgánico derivado de alguna enfermedad.

Por suerte, la mayor parte de las veces se trata de dolor inespecífico que suele curarse con reposo durante unos días. No por ello deja de ser un problema, ya que este tipo de dolores suele ser un aviso de que algo no va bien en la rutina de vida de un niño.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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