Patagonia desde el aire: la conectividad en Río Negro


por Daniel Sánchez (Licenciado en Ciencias Políticas y expiloto de Líneas Aéreas).
Hoy hablar de un proyecto aeronáutico integrado e integral nos retrotrae a una política discontinua y errática.

A partir de la década del 90 gran parte de los países latinoamericanos adoptaron una postura neoliberal para el rediseño de sus políticas públicas, dando lugar a un proceso de transformación económica, con fuerte impacto en la región patagónica y provincial, que afectó seriamente a varias empresas dedicadas a la producción, comercialización y servicios.

Entre éstas las empresas aerocomerciales cuyo servicio estaba organizado de forma tal que permitía conectar varias ciudades y destinos patagónicos, turísticos y no turísticos, que pasaron a estar integradas con las capitales de todo el país. En conjunto daban una solución de conectividad aérea integral a toda la región.

Por esa década, se puede constatar la existencia en la zona de varias empresas aerocomerciales, entre ellas: Transporte Aéreo Neuquén SE (TAN) en la ciudad de Neuquén, Kaiken SRL en Río Grande, Líneas Aéreas del Estado y Servicio Aéreo Patagónico SE (Sapse) con sede en la ciudad de Viedma, en Río Negro.

Como antecedente de un proyecto aeronáutico provincial se puede señalar la experiencia aerocomercial iniciada por expilotos de la gobernación, un desafío privado que se denominó Transporte Aéreo Rionegrino.

Esta empresa se inició a fines de julio de 1970 y desarrolló una amplia actividad en horas de vuelos, trasladando funcionarios y pasajeros en general. La misma llegó a poseer cuatro aeronaves (un legendario Douglas DC3, un Beachraff D18, un Beachraff C18 y D.H. Dove 104). Se trataba de vuelos subsidiados por el gobierno provincial y con el compromiso de frecuentar periódicamente la Línea Sur (de Viedma a San Carlos de Bariloche). Desarrollaron su actividad hasta mediados de 1974.

Por aquella época también el interés se centraba en la conectividad aérea provincial.

Retomando el proyecto aeronáutico más actual, en la provincia de Río Negro, el 28 de diciembre de 1988 se sanciona la ley Nº 2264; que aprobaba constituir Servicios Aéreos Patagónicos Sociedad del Estado en respuesta a una iniciativa presentada por el Poder Ejecutivo.

El entonces gobernador Horacio Massaccesi daba curso así a través de su decisión política a la legitimación de iniciativa, estipulada en la Constitución de la provincia de Río Negro, actualmente no modificada.

Llegaba así el alumbramiento de un proyecto aeronáutico provincial cuyo objetivo era integrar la provincia de Río Negro con la Patagonia.

Para ello se había concretado la inversión previa, que consistió en la construcción de aeropuertos en las localidades de Choele Choel, El Bolsón, San Antonio Oeste, y la adecuación de la pista ya existente en General Roca.

Asimismo, en la resolución citada se aprobaba la compra de aviones que serían utilizados al inicio de la actividad (ley Nº 2264, artículo 7) y se sumaron los que poseía la Dirección de Aeronáutica provincial.

De modo que el parque inicial de la empresa quedó conformado con cuatro aeronaves, los aviones comprados que fueron dos Metro III de fabricación estadounidense Fairchild y los aviones provinciales Turbo Commander y Cessna 402.

En estas decisiones, el gobierno provincial expresaba la necesidad de integrar la provincia con un fin sociocomercial y, por sobre todo, acercarla en el menor tiempo posible al resto de la Patagonia.

Prueba de ello son las horas de vuelo, los kilómetros recorridos, la cantidad de frecuencias, la diversidad de destinos, la cantidad de pasajeros transportados, el impacto en la economía regional frutícola y la especialización del personal.

Se transportaron gran cantidad de pasajeros, algunos en la provincia, otros a Buenos Aires o Puerto Montt (República de Chile) y también, durante el verano, al balneario Las Grutas.

Todos ellos parámetros que permiten valorar positivamente el rendimiento de la actividad.

Cuando en diciembre de 1995 asume el gobernador Pablo Verani promueve la reforma del Estado en consonancia con lo que acontecía a nivel nacional.

Comienza de esta manera a configurarse un nuevo escenario provincial, con nuevos actores políticos atendiendo la propuesta neoliberal, en búsqueda de eficacia y eficiencia económica. Se inicia una desarticulación impensada en años anteriores: traspaso de la Caja de Previsión Social a Nación y privatización del Banco Provincial y de la empresa aérea Sapse.

El 27 de diciembre de 1996 se vota la ley Nº 3074 para la liquidación de organismos y empresas estatales; el 1º de mayo de 1997 parte desde Bariloche con destino a Viedma y escalas intermedias en Roca y Las Grutas el Patagónico Nº 704, que resultó ser el último vuelo comercial de transporte de pasajeros que realizó la empresa.

Razones del fin

La liquidación final de la misma es autorizada mediante la ley Nº 3179, el 23 de diciembre de 1997, y se transfieren bienes y derechos a la empresa Servicios Aéreos Patagónicos Sociedad Anónima (Sapsa).

Concluía así una de las mejores etapas de la actividad aeronáutica conocidas en la provincia y, desarrollada por el gobierno de Río Negro.

Según la perspectiva, se encuentran los argumentos para explicar estas decisiones: desde el Estado provincial se señalaba que era deficiente y había que otorgar la oportunidad a capitales privados que asumieran los riesgos y alcancen la efectividad y eficiencia necesaria que le permita rentabilidad; desde los empleados, el grado de corrupción aparente, la falta de control comercial (desorden organizativo) y el no recambio de las aeronaves por máquinas de mayor porte (33/35 pax) era el origen; desde la sociedad civil rionegrina, la excesiva proliferación de “pasajes políticos”; según otros entendidos, la crisis económica y el fin de los subsidios.

Lo concreto es que los aviones se guardaron en el hangar ubicado en el aeropuerto de la ciudad de Viedma, quedando en su interior aeronaves arrumbadas y “canibalizadas”, las ilusiones personales de quienes las pilotearon y el fracaso político de su mentor de integrar la provincia de Río Negro con la Patagonia.

Había triunfado el modelo neoliberal.

Triste actualidad

En consecuencia, actualmente la actividad aeronáutica en la provincia de Río Negro en su conectividad interna es prácticamente inexistente y las frecuencias de vuelos se han concentrado notoriamente, recurriendo a la contratación de empresas de taxis aéreo para el cumplimiento de tareas oficiales y/o empresariales.

Sólo el aeropuerto de Bariloche posee una actividad permanente con conectividad nacional e internacional. Mientras, los aeropuertos provinciales de General Roca, Choele Choel, Ingeniero Jacobacci y San Antonio Oeste se encuentran sin actividad comercial, en progresivo deterioro, sostenidos por entidades intermedias de la aviación civil.

La pregunta central es: ¿por qué no volver a integrar nuevamente las rutas aéreas provinciales y conectar desde los Andes al mar? Sin duda las repuestas nos remiten a un escenario complejo.

En este sentido, es fundamental priorizar el sistema regional como motor de desarrollo y conectividad de la Patagonia al menos con sus centros turísticos reconocidos. Uno de ellos es Las Grutas, destino en constante crecimiento.

Para finalizar, el futuro desarrollo aeronáutico en la provincia de Río Negro dependerá de la concurrencia de variados factores y, nuevamente, de una fuerte decisión política para lograr la reactivación aeronáutica.

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