Inicio Culturales PATUSSI, JACOBACCI Y EL TREN AGUATERO

PATUSSI, JACOBACCI Y EL TREN AGUATERO

Don Pedro Pattusi fue un personaje inolvidable de un Valcheta que se fue. Durante muchos años atendió la bomba que proveía de agua al siempre recordado tren aguatero que con sus vagones tanques repletos del líquido elemento en forma diaria los llevaba hasta la localidad hermana de San Antonio Oeste para calmar la sed de sus vecinos.

De un trabajo lamentablemente inconcluso de don Amadeo Wucusich vamos a citar una página muy emotiva dedicada a don Pedro, el bombero de Valcheta.

“Estaba tan consustanciado con su trabajo, que decir Pattusi y bombero era lo mismo, para él y para nosotros”.

“Aceptó y cumplió el desafío de ser bombero de su tren aguatero hasta los últimos días de su vida, dado que falleció en el año 1946”.

“Treinta y seis años ininterrumpidos que supo continuar su hijo Tancredi, desde los doce años de edad hasta su retiro. Toda una dinastía premiada hasta con una medalla de oro en reconocimiento a su trabajo, conducta y dedicación permanente”.

Don Pedro Pattusi involucró a toda su familia en esa responsabilidad. Doña Juana Pisanu, su esposa y sus hijos: Gonario, Tancredi, Dante, Pedro, Clorinda y Bruna, los que conjugaron una integración monolítica, eficaz y permanente”.

“Hay cifras para recordar: 22.000 viajes, 62 años y dos pueblos involucrados”.

“En 1910 la primera caldera se instala en la propia casa de la familia, en un galpón aparte, a 500 metros del arroyo, con una buena toma de carga para mandar agua a la estación distante a dos kilómetros”.

“En los años 28 o 29 se traslada a su lugar definitivo en el viejo puente ferroviario, ya con seis tomas y un galpón de máquinas”. Lamentablemente hace varios años el mismo fue desmantelado y se perdió un lugar histórico.

“Don Pedro, en 1909, trabajaba en la construcción del ferrocarril, en San Antonio Oeste. Al venir doña Juana Pisanu a su encuentro, desde su lejana Cerdeña, no encuentra casa ni nada parecido para convivir”.

“En esos difíciles momentos el destino o su ángel de la guarda, lo hace comparecer ante el ingeniero italiano don Guido Jacobacci, a cargo de la obra, quién al enterarse de su situación, esboza una sonrisa diciéndole: -Amigo, su esposa vivirá con la mía, que también está sola”.

“Es así como doña Juana vivió un año acompañando a la esposa del ingeniero Jacobacci, en el hermoso chalet, construido totalmente en madera”. Hoy día totalmente reparado y que alberga un valioso Museo.

“En el año 1910 –continúa recordando don Amadeo- don Pedro y su familia se encuentran instalados en su nueva casa ferroviaria en Valcheta, ejerciendo su responsabilidad hasta el fin de sus días”.

Aún se puede apreciar en el viejo puente ferroviario las seis tomas de agua a flor de tierra, las añosas mangas, la cisterna, las aguas del arroyo que corren por debajo y en alguna estación los ya oxidados vagones aguateros.

TRENCITO AGUATERO: “Trepando la cuesta/ sales de Valcheta/ la vieja estación/ espera tu vuelta. Al paso cansino/ tu carga aguatera/ pasa por Aguada/ pitando promesas. Trencito de tanques/ con tu cargamento/ entre Mancha Blanca/ queda tu recuerdo. Gracias por la vida/ que hermana los pueblos/ gracias por el agua/ trencito aguatero. Por Cinco Chañares/ rompe el silencio/ el agua que llevas/ vital elemento. San Antonio espera/ destino de puertos/ el gua que lleva/ tu esfuerzo pionero. Qué otros la beban/ eran otros tiempos/ que sigas pitando/ trencito aguatero”.

Jorge Castañeda (Escritor – Valcheta). Foto: Adrián Osovnikar.

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