Trastornos de la marcha en niños.



La forma, el tamaño y el eje de los huesos del cuerpo cambian con el crecimiento, adaptándose a la función para la que fueron creados. Durante la infancia estos cambios influyen en el modo de andar de los niños. Causan variaciones transitorias en la marcha, que son normales durante el desarrollo y no hace falta tratarlas. Así, cuando empiezan a andar, la marcha es tambaleante e irregular, con los pies muy separados, y apoyando toda la planta. A los 2 años, inician el paso apoyando primero el talón y luego la parte anterior del pie, y comienzan a balancear los brazos. A los 5-7 años la marcha es similar a la del adulto.
¿Cuáles son los principales motivos de consulta?
Conviene destacarlos con objeto de ayudar a los padres a diferenciar los cuadros que son transitorios, en los que solo basta ver y esperar, de los que requieren evaluación por un especialista:
  • ¿Cómo se evalúa el modo en que los niños caminan?
Hay que observar la orientación de los pies y las rodillas mientras el niño camina. Los pediatras también exploran al niño en decúbito prono (boca abajo), con las rodillas flexionadas 90º. En esta posición se puede ver la orientación del pie (hacia fuera o hacia dentro) y medir el ángulo que forma con el muslo. También se puede calcular el grado de rotación interna y externa del fémur, mientras mueve las piernas al mismo tiempo hacia fuera y hacia dentro, respectivamente. Con esto el medico puede determinar si hay alteraciones en la rotación de los miembros inferiores, tanto hacia dentro como hacia fuera.

  • ¿Cuáles son las causas de que un niño camine con los pies hacia dentro?
Los cuadros que lo suelen causar son:metatarso varo”, ya se ve al nacer. La parte anterior del pie, próxima a los dedos, está orientada hacia dentro. Torsión tibial interna, es la causa más común de marcha con los pies hacia dentro en los menores de 2 años. Cuando andan, los pies apuntan hacia dentro, en tanto que las rodillas “miran” al frente. Se trata de un problema estético más que funcional. Se suele resolver de forma gradual en torno a los 4 años. Cuando la rotación no es simétrica, y es mayor en una pierna que en la otra, debe ser valorada por un especialista. Ante versión femoral, se suele ver entre los 3 y los 8 años. Toda la pierna está rotada, de modo que al andar las rodillas y los pies se dirigen hacia dentro. Como en el cuadro anterior, se trata principalmente de un problema estético que suele corregirse, aunque a veces se mantiene sin grandes problemas en la edad adulta.
Algunos especialistas, para facilitar la corrección, aconsejan no sentarse en el suelo con las piernas abiertas hacia fuera (en posición de W). Sólo en casos muy concretos hace falta corrección quirúrgica.
  • ¿A qué edad es frecuente observar la “marcha de puntillas”?
Es frecuente en los dos primeros años de vida. Si no es constante y la exploración de las piernas y los pies es normal, no hacen falta más estudios ni tratamientos. Se debe vigilar que la marcha progrese de forma normal. Cuando persista más allá de los 3 años se ha de descartar un acortamiento del tendón de Aquiles o una enfermedad neuromuscular.
  • ¿Cómo actuar ante una cojera que se acompaña de dolor?
En el niño pequeño, que está empezando a andar, el dolor puede expresarse por una negativa a ponerse de pie o a caminar. Debe ser evaluada siempre por un pediatra o un ortopedista infantil. Es importante evaluar si hubo un traumatismo, fiebre o una infección respiratoria o gastrointestinal; el lugar dónde duele; su duración; si es una cojera continua o intermitente; si se agrava a lo largo del día o es más intensa por la mañana o por la noche.

  • ¿Qué otras causas pueden provocar trastornos de la marcha?
La desigualdad en la longitud de los miembros inferiores y distintas patologías de origen muscular y neurológico, también pueden causar trastornos de la marcha.
La mayoría de estos trastornos son bastante comunes y representan una variación normal del desarrollo. Siempre se debe consultar cuando existan deformidades muy marcadas, que sean mayores en una pierna que en la otra, que no mejoren o empeoren en el tiempo, o que produzcan dolor o cojera.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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