Artrosis y discapacidad.



La artrosis es una patología que suele aparecer en personas mayores y, más frecuentemente, en las mujeres. Se trata de una enfermedad degenerativa del cartílago y del hueso subcondral que por momentos requiere reposo y evitar esfuerzos. Sin embargo, el sedentarismo puede empeorar los síntomas y provocar un mayor grado de invalidez. Así, la artrosis se ha convertido en una de las causas más habituales de la discapacidad en las personas mayores.

Causa de discapacidad.

Esta enfermedad ha sido calificada como una dolencia invalidante ya que las consecuencias que tiene para la persona acaban limitando su vida diaria, convirtiéndose incluso en la causa más frecuente de incapacidad laboral. La presencia de esta enfermedad aumenta con la edad y lo más común es que empiece a padecerse a partir de los 50 años y en las mujeres. Los resultados de varios estudios muestran que la calidad de vida de los pacientes con artrosis  es notablemente menor que la de los pacientes sanos.

¿Cómo afecta la artrosis a la vida laboral del paciente?

Dolor, rigidez y dificultad de movimiento, todos estos síntomas repercuten en la calidad de vida de los pacientes y, por lo tanto, también afectan a su trabajo. La Sociedad Española de Reumatología (SER), en 2006, afirmó que el 50% de las bajas por invalidez permanente originadas por enfermedades reumáticas, corresponden a pacientes con artrosis. La valoración de las artrosis se basa en las alteraciones radiológicas que puedan objetivarse en estas exploraciones. Esta clasificación, en la actualidad, tiene un recordatorio anatómico, pues lo importante es poder evaluar las alteraciones funcionales e incluirlas en unos déficits que puedan ser valorables. El déficit funcional se podrá valorar conociendo los diferentes ángulos de los movimientos articulares, por medio del goniómetro y disponiendo de una tabla orientativa de valores normales.

¿Puedo pedir una pensión de incapacidad por artrosis?

La respuesta a esta pregunta depende de dos factores: grado de artrosis que sufra el paciente y del tipo de trabajo de la persona que padece artrosis. Luego se tiene que relacionar por un lado las lesiones y sobre todo las limitaciones que provoca la artrosis en el trabajador, con el trabajo que tiene que realizar en su día a día, para llegar a la conclusión de si dichas limitaciones le impiden o no realizar el trabajo habitual o cualquier tipo de trabajo. Si dichas limitaciones hace que no pueda desarrollar su trabajo o le impiden realizar cualquier tipo de actividad se podrá reclamar una pensión de incapacidad permanente total o absoluta. Lógicamente, cada caso es único e irrepetible, y además en cada caso en particular es habitual que el afectado no solo padezca artrosis sino que conlleve otras enfermedades unidas normalmente a la artrosis, que sin duda deben también ser valoradas desde el punto de vista de la capacidad de trabajo, para con ello efectuar, la correspondiente reclamación de una pensión.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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