En un clima de creciente tensión entre el sector salud y la administración provincial, la secretaria general de la Asociación Sindical de Salud Pública de Río Negro (ASSPUR), Cecira Mullaly, denunció una «decisión política» del gobierno de Alberto Weretilneck para desarticular la representación sindical en los hospitales.
La medida afecta directamente a las únicas dos dirigentes del gremio que contaban con licencia gremial en toda la provincia: la propia Mullaly y la secretaria gremial, Marisa Albano. Tras la quita de este beneficio, ambas debieron reincorporarse a sus puestos operativos en el sistema sanitario.
Mullaly calificó la medida de «ataque al movimiento sindical y a los derechos laborales», señalando que la falta de renovación de las licencias se fundamenta en argumentos que considera inaceptables. Para la dirigente, esta acción no es aislada, sino una represalia directa por la postura crítica que ASSPUR ha mantenido frente a las políticas oficiales.
«Atacan a quienes no hemos guardado silencio ante las políticas destructivas de la salud pública y del salario que ha sostenido el gobierno. Es un golpe a los que levantamos la voz para decir que el plan sanitario no funciona», afirmó la secretaria general.
La dirigente subrayó que la licencia gremial es un derecho amparado por la Constitución Nacional y convenios internacionales de la OIT, diseñado para garantizar la «tutela sindical». Según Mullaly, estas garantías no son privilegios personales, sino herramientas que permiten a los representantes defender a los trabajadores sin temor a represalias del empleador.
«El gremio continúa funcionando como lo hizo en sus primeros tres años, con todos nosotros en nuestros servicios», aclaró, aunque advirtió que la quita de licencias busca «aniquilar la posibilidad de reclamo».
A pesar del conflicto, Mullaly expresó que el retorno a la atención directa no representa un problema personal: «A mí no me jode volver al trabajo; disfruto estar en el hospital y tomar la guardia. Lo que preocupa es el precedente que se sienta para el resto de las organizaciones».
Desde el anuncio de la medida el pasado jueves, ASSPUR ha recibido muestras de apoyo de diversos sectores sociales, políticos y sindicales. Ante este escenario, el gremio se mantiene en estado de alerta y no descarta medidas de fuerza colectivas. «Seguramente algo haremos, porque nuestro perfil nunca fue quedarnos quietos», concluyó.
