Editorial: pilotos de tormentas

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El apelativo del «piloto de tormenta» proviene de la historia. Así se lo llamaba a Carlos Pellegrini, cuando como presidente de la Nación, entre 1890 y 1892, debió enfrentar la crisis económico-financiera más grave para la Argentina de la Generación del Ochenta.

“El gringo” un hombre alto y fornido, venía de ser vicepresidente de uno de los peores mandatarios del país, el cordobés Miguel Juárez Celman que renunció tras la revolución radical.

Alberto Fernández recibió una Argentina muy parecida, casi similar al de esa época.

Ahora deberá enfrentar, no solo la crisis económica, sino también la pandemia de coronavirus que está en su apogeo en el ámbito territorial.

Arabela Carreras también tiene un panorama complejo, difícil. La provincia, como el país, tendrán un estancamiento comercial y eso repercutirá en las arcas, del mismo modo en los municipios.

Casadei sabe que recibió una comuna con déficit y incluso debió afrontar el inicio de la temporada con el aditamento de un incendio rural de magnitud.

Ellos tres, a su medida, toman decisiones a la hora de determinar cómo defendernos del enemigo invisible. Un virus que llegará indefectiblemente en algún momento atacar nuestro lugar y por ello, decidieron cambiar el estilo de vida de todos, imponiendo un aislamiento domiciliario con los complementos necesarios de la ley.

Nota al margen, histórico momento institucional vivió San Antonio, al tener cinco decretos de necesidad y urgencia de un mismo tema, en tan pocos días, pero eso es análisis para los historiadores, como lo es del período en que nos hallamos.

El pasado lunes por la noche, cuando el intendente sanantoniense tomó de manera intrínseca la decisión de blindar su ejido, lo comunicó a los dirigentes de JSRN. Tuvo inicialmente cuestionamiento de representantes y mandatarios comunales de la provincia. Tampoco la gobernadora no respondió de manera inmediata a su decisión de cerrar los accesos. Era una medida quizás extrema el no permitir el ingreso del turismo. El tiempo le dio la razón.

Casadei ante esa especie de “soledad de poder juntista” de varias horas, el martes grabó un mensaje a la comunidad, para medir la aceptación del público. La noticia se hizo regional.

El intendente recibió el apoyo masivo de la población local y de distintos puntos de la provincia. También la gente le dio la razón.

Ese puntapié llevó a otros a realizar lo mismo, salvo Genusso, uno de los primeros en poner reparos a la medida del sanantoniense, luego el barilochense, ante la andanada de críticas en su propia comunidad, por su tardía decisión, debió someterse al dictamen provincial.

Los liderazgos se imponen en base de decisiones y responsabilidad. Tanto el presidente, como la gobernadora y el intendente debieron hacerlo para evitar los riesgos de colapsar el sistema de salud.

La pandemia avanza en nuestro territorio, el invierno está más cerca que nunca. Son tiempos de colaboración mutua y no de disputas políticas, aunque hay algunos que no entienden que estamos en un mismo barco.

La situación es inédita, probablemente traerá desgraciados resultados, en todos los planos. La realidad que hoy nos toca transitar demanda unidad entre todos para reducir los impactos sociales y económicos, pero antes debemos detener el avance de la pandemia.

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