¿Qué es el Neuroma de Morton?



El neuroma de Morton es una afección dolorosa que afecta el metatarso, más frecuentemente el lugar entre el tercero y cuarto dedo del pie. También llamado neuroma interdigital o neuroma plantar es una degeneración del nervio digital plantar acompañada de una fibrosis (engrosamiento) alrededor del nervio. Es una patología bastante frecuente, su incidencia en las mujeres es 6 a 18 veces mayor que en los hombres y puede presentarse a cualquier edad.

¿Cuál es su origen?

El origen del neuroma de Morton es la irritación por compresión del nervio interdigital entre las cabezas metatarsianas. Dicha irritación puede producirse por una sobrecarga mecánica en dicha zona, siendo la forma de pisar uno de los agentes causales más importantes. También el uso de zapatos de punta estrecha y tacón pueden favorecer su aparición.

¿Cuáles son los síntomas y como se diagnostica?

El paciente se queja de un dolor similar a una descarga eléctrica que aumenta por la tarde o de un dolor acentuado después de mantenerse de pie durante un tiempo. A veces también adormecimiento en los dedos. Desde el punto de vista clínico, en el 30% de los casos el neuroma de Morton no se observan anormalidades. Al apretar con una mano las cabezas metatarsianas mientras se aplica presión con la otra en el interespacio plantar y dorsal se suele provocar un dolor intenso. Las pruebas diagnósticas utilizadas son la ecografía y la resonancia magnética, no siendo visible en una radiografía normal.

Tratamiento.

El tratamiento inicial debe de estar encaminado a intentar eliminar la sobrecarga mecánica, por un lado realizando un cambio de  calzado: utilizar una horma más ancha en la zona de los dedos, limitar el uso de tacones, la altura de la pala (punta del calzado) debe ser suficiente para que el antepie no quede comprimido. La siguiente medida consistirá en la realización de un estudio biomecánico de la marcha y el diseño y fabricación de una plantilla personalizada que consiga eliminar la sobrecarga mecánica en la zona. Las infiltraciones también pueden resultar satisfactorias en la fase aguda, aunque no se aconseja realizar más de tres en un año. Estos tratamientos suelen ser efectivos en el 70% de los casos. Si el tratamiento conservador no consigue resolver el problema, deberemos de plantear la opción quirúrgica.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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