SAO: quejas de los buzos marisqueros por trabas burocráticas de Prefectura Naval



La pesca artesanal que realizan los buzos marisqueros en todo el litoral marítimo patagónico es una actividad que tiene su historia y que brinda un modo de vida para decenas de familias. Actualmente en la zona de San Antonio Oeste se estima que hay unas 40 personas capacitadas para realizar esta actividad económica, pero hoy están parados por trabas burocráticas que no les permiten desarrollar la actividad.

Un accidente mortal registrado hace dos años en proximidades de la playa de Las Conchillas, hizo que se pusiera un ojo estricto sobre la actividad artesanal, con máximas exigencias en los controles laborales,

Los diarios de la época reseñaron el accidente señalando que “un joven de 17 años identificado como Cristian Lagos murió cuando buceaba a bordo de una lancha de pesca artesanal, en busca de mariscos del tipo panopea, a varias millas náuticas de la costa, a la altura del parador Los Caracoles del balneario La Conchilla, ubicado poco antes del ingreso a esta villa portuaria. Se presume que el chico sufrió una descompensación”.

Desde ese momento, la Prefectura Naval intensificó los controles, obligando a quienes practican este tipo de pesca, a realizar estudios médicos anuales para lograr su habilitación. Y los estudios deben hacerlos en Puerto Madryn o Viedma.

Se estima que “cada control físico que deben hacer de manera obligatoria les cuesta a los buzos marisqueros entre 7 y 8000 pesos, mas el costo del viaje a Puerto Madryn o Viedma,  donde tienen que consultar a un médico de Prefectura el cual habilita o no a trabajar en la temporada”.

El problema es que, el profesional habilitante no siempre está disponible para atenderlos. “El que tengo que ver yo ahora está embarcado y me fueron pasando el turno para adelante” cuenta Andrés Ortiz, un buzo marisquero que hace ingentes esfuerzos para desarrollar su actividad de manera legal. Pero las trabas burocráticas no le permiten vivir de su trabajo.

En dialogo con José Repucci, corresponsal de LU15 en San Antonio Oeste, el buzo marisquero cuenta que “yo tengo mis estudios clínicos, pero ahora no hay medico para atendernos. El que nos recibe a nosotros, que es un medico hiperbárico está embarcado y nos pasan de fecha en fecha para atendernos y darnos la habilitación”.

Andrés Ortiz agrega que “los buzos, si no tenemos todo al día, no podemos embarcar porque Prefectura pide un despacho mensualmente y hay que presentar todos los estudios al día. Si te falta eso no podes salir a trabajar legalmente”.

Las demoras para conseguir la habilitación son ajenas a su voluntad, a ello deben sumarle que tienen que trasladarse lejos de SAO para hacer los estudios médicos.

“Desde San Antonio tengo que viajar a Viedma a hacerme un electrocardiograma porque en SAO me cuesta 3000 y en la capital de la provincia, 1400 pesos a lo que hay que sumar los gastos de viaje” señala Ortiz quien espera que esta situación de Prefectura se solucione rápidamente porque tienen necesidad de embarcarse para recolectar mariscos que les permitan arrimar un ingreso decoroso a sus castigadas economías.

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