Opinión: Entre estos tipos y yo hay algo personal…

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En su última edición del pasado 9 de marzo el reconocido periodista, Claudio Gutiérrez, de extensa trayectoria en nuestra región, escribió  en el periódico que dirige una misiva muy personal desde donde hace referencia a lo que siente en tormo a la remediación.

En ella vuelca objetividad y subjetividad y permite pasar en limpio lo que las autoridades nacionales deben realizar para poner fin a la contaminación ambiental dejada por una minería salvaje.

La nota dice:

Días pasados, mientras se empezaba a conocer que el gobierno nacional daba por concluidas las tareas de remediación de los metales pesados en San Antonio Oeste, nos llamaron para conocer la postura de Prensa Geo Minera sobre qué se escribiría al respecto.

La respuesta fue clara y tajante: “Me ocupo de este tema, profesional y personalmente, porque en mi sangre, también corre plomo y otros minerales pesados”.

Nunca damos explicaciones de los escritos o interpretaciones. Aquellos que lo quisieron lograr fueron o pueden ir a la justicia, único ligar dónde podríamos dar explicaciones.

Pero en este caso es distinto. En San Antonio Oeste nacieron mis hijas y mi esposa. Allí tengo parientes, amigos y muchos conocidos, si se quiere, amo esa fabulosa y entrañable tierra rionegrina que me vio crecer como periodista e individuo.

Por eso me involucré en este tema y le doy una atención especial. Conozco a los profesionales que  estudiaron el flagelo del plomo en sangre. Con algunos de ellos somos amigos y abordamos siempre el tema con detalles. Sé de qué se trata.

Considero que esta es la demostración palpable de los desastres que puede hacer una minería descontrolada. De cómo el capitalismo salvaje jode gente, y como, el pueblo, a través de sus gobernantes, deben hacer frente a los efectos que deja el bastardear al ser humano desde diferentes espacios, sean públicos o privados.

Para nosotros, como se venía construyéndose el tema, la consigna es y fue clara: esto iba a suceder y así fue. Personalmente asistí a la secretaria y subsecretaria de Minería de la Nación a trasladar inquietudes.

Las Desoyeron.  Como sucede con los ególatras y burócratas que subestiman al periodista,
en consecuencia al individuo.

Lamentablemente, después, dijeron lo impensado “Se terminó la plata”, frase que fue el resumen de los representantes de Minería de Nación y no hay ninguna forma que hayan tratado de buscar fondos para continuarla. 

El dinero del BID, se gastó, es más, dejaron entrever que el mismo municipio sanantoniense pueda hacer gestiones para buscar financiamiento con provincia, algo inaudito. Es el Estado quien debe solucionar estos desastres ecológicos. Esos que, sin medir consecuencia, fueron hechos irresponsables que nadie puede justificar.

Si antes, en la era Jorge Mayoral, no tuvimos miedo a las consecuencias de las denuncias, menos las tendremos ahora que a la luz de las circunstancias nos dieron la razón.

Es más, seré más severo porque hoy gobiernan los críticos de ayer; esos estimuladores de esgrimir posturas adversas al gobierno de turno y coincidían con nosotros es las denuncias y el tenor de las mismas.

A diferencia de ayer, en la actualidad son funcionarios de mucha trayectoria y de quienes aún, se pueden esperar actitudes diferentes a las experimentadas desde el 2007 al 2015.

Reconozco que en este tipo de situaciones, la interpretación o el relato de los artículos, tienen un mayor grado de subjetividad, pero, siempre la realidad, por más que duela, es la única verdad.

Desde Río Negro pedían que interceda directamente Daniel Meilán, entienden que él sabe, puede y debe dar una contundente respuesta al respecto.

Él puede dar una definición, la que marcaría la diferencia con la gestión anterior. En definitiva, Meilán debe aportar una solución a este tema. Sobre esto, no tengo dudas, deberá levantar el teléfono y comunicar a sus superiores que necesita más dinero para culminar la obra inconclusa.

Lo debería hacer para demostrar a propios y ajenos que desde la función pública se pueden hacer cambios. Que se puede cumplir la palabra empeñada. 

De no hacerse, sentenciarían a 30 mil almas a seguir contaminadas por una minería irresponsable que se heredó. Hay gestos que se aguardan. Solo se debe poner la firma para que se sepa que no todos, en la función pública, son igual ni se parecen. Tienen una oportunidad.

Claudio Agustín Gutierrez

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