Se vuelve a poner en discusión las condiciones de seguridad de los pesqueros de madera

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Ocho tripulantes salvaron sus vidas tras el naufragio del buque pesquero Golfo Azul acaecido en la madrugada de este miércoles en el puerto de San Antonio Oeste. La Prefectura Naval inició una investigación a fin de determinar las causas del siniestro ocurrido en el ingreso al puerto rionegrino.

Superada la contingencia y cuando se supo que los seis marineros, el maquinista y el patrón de la embarcación se encontraban a salvo, rápidamente se alzaron voces advirtiendo que ya se había alertado sobre presuntas malas condiciones de navegabilidad en varias embarcaciones que operan en la provincia de Río Negro.

El episodio vuelve a poner en debate las condiciones de seguridad de los barcos pesqueros de madera, y promete escalar al punto de pedirse una revisión extraordinaria del estado de algunos pesqueros que faenan en el Golfo San Matías.

Desde el sindicato de la marinería anticiparon que llevarán su reclamo hasta la propia gobernadora de Río Negro, Arabela Marisa Carreras, al tiempo que mencionaron que la flota pesquera de San Antonio está compuesta por treinta y siete barcos de los cuales siete son de madera, y ya habían planteado la necesidad de que se retiraran o reconvirtieran para incorporar barcos que sean más seguros.

Las primeras versiones extraoficiales que circularon tras el naufragio del BP Golfo Azul indicaban que en circunstancias posteriores a la zarpada para ir a pescar langostino, tuvo una ‘vía de agua’ en popa, y la magnitud del ingreso de agua hizo imposible achicar, mientras la embarcación en escaso tiempo empezó a escorarse para finalmente hundirse por completo.

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Se mencionó que el pesquero había sido reparado a nivel local recientemente y esta era una de las primeras salidas posteriores a esos trabajos, aunque será materia de investigación por parte de la Justicia Federal de Viedma, que interviene por razones de jurisdicción, determinar si contaba con todas las certificaciones de navegabilidad por parte de la Prefectura Naval y si se habían reportado a la autoridad naval esas reparaciones a las que refieren los tripulantes.

Con todo, el naufragio pudo terminar en tragedia, aunque felizmente toda la tripulación fue rescatada, pero el episodio obligaría a revisar las denuncias y advertencias que ya habían hecho desde el gremio de los marineros sobre el estado de los barcos pesqueros de madera que aún continúan operando.

Los colectivos de familiares de víctimas de naufragios de buques pesqueros también volvieron a exigir que se tomen todas las medidas necesarias para minimizar potenciales riesgos de hundimientos.

En materia de normativa, por ejemplo, en otra provincia patagónica, en Chubut, se reguló la cuestión, ya que a partir de octubre de 2020 entró en vigencia una resolución de la Secretaría de Pesca que refiere a la prohibición de operatoria para buques de madera, los que tendrán un máximo de 18 meses para su reemplazo. “Las embarcaciones de madera han resultado tecnológicamente superadas, básicamente, por las de acero soldado que, actual y comparativamente, presentan mayores condiciones de confort y seguridad para operar en mares agitados, como es característico en estas latitudes”, se indica entre los fundamentos.

Un tema de debate que nuevamente sale a escena y será motivo de análisis en las diferentes provincias donde aún quedan embarcaciones con esas características. (Por Nelson Saldivia – Revista Puerto).

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