En recuerdo a Héctor Julio Meis, poeta de Las Grutas



Héctor Julio Meis supo dejar verdaderas acuarelas de lugares de San Antonio Oeste y de Las Grutas. Dejó retratados en sus versos a personajes del lugar y es un referente al hablar de los poetas del lugar.

Sus temas más frecuentes son el mar, el amor, los pescadores, los pulperos, las estrellas, la luna, los viejos barcos, las redes, y muy en especial los paisajes de Las Grutas donde transcurrió parte de su vida y que tanto quiso.

En su “Autografía” supo definirse a sí mismo: “Nacido de parto natural en “La Bombilla”, Departamento de San Antonio, provincia de Río Negro, bípedo y carnívoro, sabe nadar, jugar al truco, cocinar y otros menesteres propios de la especie humana a la cual parece pertenecer”.

“Sí lee y escribe. Usa gafas. Carece de pelo en la parte superior del balero, ha perdido cuatro muelas por extracción. Ronca. Usa barba rojiza matizada en canas”.

“Es viudo, tres hijos, una nieta. Autor de numerosos trabajos poéticos.”

“No sabe música, no canta, le gustan las mujeres, el vino, las noches estrelladas, las tortas fritas y las rosas aterciopeladas. Dice que es poeta”.

Su poema “Tabaco y sal” es un clásico de la literatura regional. Participó en varios encuentros regionales de escritores e integró diferentes antologías poéticas.

Compartimos una amistad sin dobleces y la mesa con algún salmón preparado por él. Luego de yantar solía adormecerse, seguramente pensando en versos y rimas.

Su libro “Paisaje de Viento y Sal” reúne casi toda su obra y tuvo el placer de escribir el prólogo y acompañarlo en la presentación. En su amable dedicatoria dice: “A Jorge: Si encuentras aquí una lágrima mézclala con tu sonrisa y construirás un arco iris. Afectuosamente. Las Grutas – 15/2/93”.

Uno de sus poemas se refiere al “Borlasca”, juego de niños y que en otros tiempos mejores supo zarpar a la mar azul del Golfo.

“Allí estabas recostado…/ durmiendo la siesta larga/ con tu destino obligado/ de barco viejo en la playa.  Tal vez alguna tormenta/ con olas como montañas/ te dañó más de la cuenta/ y tu suerte quedó echada.  La pala de tu timón/ a estribor quedó virada/ y en tu vientre los maderos/ recordaban marejadas.  Ni la sombra de tus jarcias/ alguna que otra roldana/ y en lo que fue tu bodega/ la resaca amontonada.  Pero tu casco allí estaba…/ con sus tablas desgastadas/ ¡Cuánto soñar aventuras/ en tu cubierta inclinada!  ¿Quién no se sintió marino/ o no jugó a los piratas? / ¿Quién no leyó fantasías/ a tu sombra, allí en la playa?  ¿Quién no tiró por tu borda/ las redes de la esperanza/ de un amor en cada puerto/ y un navegar las distancias? / ¿Quién no uso su cortaplumas/ para grabar tus maderas/ dos nombres y un corazón/ que atravesaba una flecha.  ¿Quién no volvió con sus hijos/ en las tardes de verano/ a enseñarle los secretos/ que guardabas viejo barco.  Los años se fueron yendo / hoy todo aquello es nostalgia/ la vida no se detiene/ es un mar que sube y baja.  Allí estabas recostado/ durmiendo la siesta larga. / ¿Dónde se fueron mis sueños/ si ya no existes Borlasca?”.

El tiempo que es inclemente se va llevando a los amigos que se nos adelantan en el gran viaje. Ya el poeta nunca más cantará a esos queridos lugares donde fue feliz.

 A MI AMIGO HÉCTOR JULIO MEIS In Memoriam:  “El Arte de escribir/ es un gozo secreto/ ámbito compartido/ para alcanzar el cielo/ alelí de colores/ rutilante destello/ una estrella que riela/ en el cielo de invierno.  Héctor: Los bardos como tú/ -alma de marinero-/ tienen barbado el rostro/ y el corazón abierto/ despuntan con el alba/ los trines en el pecho/ y tienen como el mar/ la magia del misterio”.  Jorge Castañeda (Escritor – Valcheta)

* La autoría de la ilustración corresponde a una postal turística del amigo y arquitecto Adrián Camio.

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