LESIONES MUSCULARES: ¿DISTENSION O DESGARRO?


 Habitualmente cuando nos referimos a una “distensión muscular” pensamos invariablemente en un desgarro muscular. En realidad se plantea con este término una discusión semántica. El verbo “distender” tiene, según el diccionario de la Real Academia Española dos acepciones: por un lado es “aflojar, relajar o disminuir la tensión de algo”; por el otro dice “causar la tensión violenta de un tejido o una membrana”. En el ámbito medico se utiliza el término “dis-funcion” como una “alteración de la función” y traspolando esta denominación a la función de un musculo se entendería por una “tensión alterada” de este que en última instancia produciría una lesión del mismo. En la práctica diaria utilizamos el término distensión como sinónimo de desgarro cuando al musculo nos referimos.

Las lesiones musculares son un riesgo en cualquier persona que lleva a cabo una actividad deportiva prolongada o incluso en la realización de actividades cotidianas. Son anomalías dolorosas que se producen a nivel muscular; por lo general son causadas por algún exceso de esfuerzo en un musculo poco preparado o fatigado. En ocasiones no prestamos demasiada atención y dejamos de lado un correcto trabajo previo al ejercicio. Es en este momento cuando corremos riesgo de lesionarnos.

¿Cuáles son las causas?

En primera instancia los distintos tipos de lesiones musculares suelen ser generados por diferentes motivos:

  • Sobrecarga: debido a que el músculo se somete a un gran esfuerzo.
  • Fatiga muscular.
  • Falta de correcta preparación previa al ejercicio.
  • Falta de descanso muscular adecuado entre ejercicios.
  • Alimentación inadecuada.
  • Hidratación insuficiente durante la práctica deportiva.
  • Técnica incorrecta.

Estas causas deben considerarse al momento en que ejercitamos y sobre todo, debemos saber que no sólo evitarán el origen de una lesión, sino que, permitirán que el entrenamiento siga su curso normal, y en consecuencia, obtendremos más y mejores resultados.

Tipos de desgarros.

Se producen por sobre estiramiento del músculo, y dependiendo del grado de estiramiento y el número de fibras musculares que se desgarran en la lesión se dividen en tres tipos:

  • Grado I: desgarro de miofibrilla por solicitación excesiva y brusca de un músculo. Se produce dolor intenso. No incapacita la práctica deportiva y como tratamiento debemos tener reposo, frio (hielo) y aplicar vendajes funcionales.
  • Grado II: es la rotura de un fascículo o más sin llegar a afectar al espesor completo del músculo. Hay dolor agudo, invalidante, impotencia funcional y dolor a la exploración. Como tratamiento se debe hacer reposo durante algunas semanas, frio, elevar el miembro afectado y posiblemente luego fisioterapia.
  • Grado III: es la rotura completa del músculo. Las fibras musculares se retraen y suele ser visible la aparición de un hematoma. Es muy doloroso y exige un reposo deportivo más prolongado y rehabilitación.

En términos generales, asumiendo que se realiza un proceso de rehabilitación adecuado y que los plazos dados pueden ser distintos dependiendo de las características de cada individuo, los desgarros musculares tienen estos tiempos aproximados de curación:

  • Grado 1 o leve: ocho a diez días.
  • Grado 2 o moderado: de tres a cuatro semanas.
  • Grado 3 o grave: de uno a tres meses.

Cualquier lesión que sucede en nuestro cuerpo es prevenible. Tenga en cuenta que para prevenir una rotura de fibras o desgarro muscular debe:

  • Si realiza un deporte o una actividad física intensa debe tener un calentamiento previo.
  • No se exceda en las actividades que realiza: un músculo fatigado es más propenso a lesionarse.
  • Nunca olvide de tomar suficiente agua y electrolitos.
  • Si se ha lesionado respete las fases del tratamiento.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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