“Nosotros hablamos de salud y ellos hablan de seguridad”

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María Eugenia Sar es la abuela de Joaquín quien padece síndrome de Tourette y habló con Noticias acerca de la decisión de la Justicia de no permitir que la familia cultive el cannabis para fabricar el aceite medicinal para el niño.

“Está feliz mi nieto, tiene una infancia normal, entonces déjenme vivir en paz”. Las palabras son de María Eugenia Sar y se refiere a la vida de su nieto Joaquín cuya infancia normal y felicidad refiere en gran parte a que encontró en el aceite de cannabis un alivio para el síndrome de Tourette que padece. Ahora bien, el pedido de la abuela de Joaquín tiene que ver con que no le están permitiendo cultivar el cannabis que precisan para fabricar el mencionado aceite que tan bien, dijo su abuela, le hace al niño.

Esta situación se generó cuando la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca, revocó un fallo que autorizaba el autocultivo por parte de la familia de Joaquín.

El año pasado,  la jueza federal Mirta Filipuzzi dictó una medida cautelar que permitía el cultivo hasta que el Estado pudiera proveer del aceite.

“Nos permitió cultivar la cantidad de plantas necesarias que son muchas porque Joaquín necesita rotar cepas”, le explicó a Noticias de la Costa, María Eugenia quien agregó que las flores son todas distintas “hay más de 4500 cepas y Joaquín está usando 6 en este momento. Ahora las usa en un blend, nosotros preparamos cada aceite por separado y después en distintas proporciones lo ponemos en un gotero. De eso toma cuatro gotas diarias. Dos a la mañana, dos a la tarde”.

La jueza informó a la Secretaría de Salud de la Nación que Joaquín, de San Antonio Oeste, estaba haciendo esa terapia y finalmente dicha Secretaría apela argumentando que el cultivo tiene que quedar en manos del Estado, que no está permitido el autocultivo y que el preparado casero es peligroso.

Apela ante la cámara de Roca que finalmente resuelve revocar el fallo de la jueza Filipuzzi.

“En cuanto al posible riesgo del preparado, María Eugenia aclaró que la jueza en su momento puso dos supervisores, uno es el doctor Navarro, abuelo de Joaquín, mientras que la otra supervisora es Celeste Romero, médica del chico. “Siempre los hicimos medir los aceites que está tomando Joaquín están todos medidos. Cada medición es cara, sale 2 mil , 2500 pesos y nosotros lo hemos hecho medir para saber exactamente lo que le estamos dando. El Estado sabía que nosotros estábamos cultivando y nunca vino a decir a ver cómo lo estás haciendo, querés que te ayuda, que te mida, ver si lo que decís que es, realmente es. Nunca”.

Otra vez en la clandestinidad

María Eugenia habla de la ley 27350 que refiere al cannabis medicinal y dice que el espíritu es que el usuario pueda hacer uso del cultivo en caso de que lo necesite “El espíritu de la ley es estar al servicio del usuario. Ya la ley cuando sale solo para epilepsia refractaria , a nosotros nos parte porque el cannabis es bueno para muchas patologías porque trabaja en síntomas, entonces el síntoma del dolor, el síntoma de la ansiedad o de los movimientos”.

Los trastornos asociados al Tourette, afirma, son casi todos tratables con cannabis “Así quedamos, en la clandestinidad otra vez y por supuesto vamos a seguir haciendo lo que estamos haciendo porque no le vamos a cortar  a Joaquín esta medicina que a él le hizo bien porque la medicina tradicional, la legal, la que se puede comprar en farmacias , que el Estado nos permite, no le hace bien”.

Lo interesante del fallo de la jueza Filipuzzi era que se estaba sentando una jurisprudencia que podía ser usada por el colectivo. Ahora, hay un plazo para que el Estado provea a la familia de Joaquín del aceite necesario “Yo voy a esperar diez días a ver qué pasa, si el Estado me provee todas las cepas que está tomando Joaquín ahora que son seis cepas distintas”.

A simple vista, con el fallo, pareciera que hay una preocupación que no radica justamente en la salud de las personas “Nosotros hablamos de salud y ellos hablan de seguridad, nosotros hablamos de medicina y ellos hablan de narcotráfico y yo la verdad que no creo que ninguno de los jueces que falló en contra esté preocupado por la salud de Joaquín. Porque inclusive tenían una recomendación del fiscal de Cámara de que la cautelar continuara”.

 Para María Eugenia es falso el argumento de la Secretaría de Salud de que el preparado casero sea riesgoso “porque si estuvieran preocupados por eso, estarán preparándolo en un laboratorio y me lo estarían trayendo. No tenemos ya más formas de demostrar que a Joaquín esto le hace bien y que le hizo mal la medicina tradicional. No hay más demostración, hay tres médicos atrás, solventes que lo conoce, que lo tratan”.

La abuela de Joaquín sabe que el cannabis no cura pero sí que alivia y mucho porque se acuerda lo que sufrió su nieto con la medicina tradicional “Con la otra medicina lo más notable que había pasado era que Joaquín primero se había puesto inhábil social, un niño que es muy sociable, muy histriónico, es medio actor y que le gusta, le gusta jugar con niños, ir a la plaza, dejó de hacer eso. Además subió de peso, no dormía aun con la medicación, le aliviaba los tics un poco pero no dormía, dormía cuatro horas”.

Por otro lado, María Eugenia consideró que el cannabis ya se encuentra legitimado por la sociedad “La gente lo está usando, en casi todas las familias de nuestro país hay una persona que está haciendo uso del cannabis medicinal, algún abuelo, algún tío, algún conocido, un vecino, entonces el Estado no puede ya seguir prohibiendo lo que tiene que hacer el Estado es regular porque insistir en la prohibición es absurdo. Después en este escenario el Estado lo que está promoviendo es la irregularidad porque hay mucha gente que está vendiendo aceite, hay alguna gente que lo hace bien y hay otra que está haciéndolo mal y está haciendo abuso de una necesidad”.

Al final de la charla con Noticias, la abuela de Joaquín volvió a hacer hincapié en las diferencias entre las intenciones de la familia y las del Estado “Nosotros hablamos de salud y ellos hablan de seguridad, siempre nos pasa lo mismo”.

María Eugenia solo quiere seguir haciendo lo posible para que su nieto viva la feliz vida que estaba viviendo “Está feliz mi nieto, tiene una infancia normal, entonces déjenme vivir en paz”. (Fuente Marieno Herrero – NoticiasNet.com.ar)

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