El consejero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en la Patagonia y actual presidente de la Federación de Entidades Empresarias Rionegrinas, Walter Sequeira, expresó su preocupación por la situación económica que atraviesan las pequeñas y medianas empresas del país, tras participar de una reunión en Buenos Aires con representantes de las 24 provincias y distintos sectores políticos.
Según relató, el encuentro permitió visibilizar la realidad que enfrentan las economías regionales. “Lo positivo fue poder explayarnos sobre lo que está pasando en cada lugar del país. Cuando la PyME está mal en todo el país, ahí tenés el verdadero problema”, sostuvo.
Sequeira aseguró que la caída del consumo es uno de los principales factores que golpean al sector. “Las ventas bajaron entre un 40% y un 60%, dependiendo de la actividad. Esto se da en todas las provincias”, afirmó. En ese contexto, remarcó que la situación se agrava por la presión impositiva, al señalar que los comerciantes enfrentan más de 130 tributos, además de incrementos en servicios y combustibles, que —indicó— subieron cerca de un 40%.
El dirigente también advirtió sobre el impacto social del cierre de empresas. “Se están cerrando fábricas y hay mucha gente quedando en la calle. Sin empleo no hay consumo, y sin consumo los comercios no funcionan”, explicó.
Otro de los puntos críticos mencionados fue la situación financiera del sector. Sequeira denunció embargos de cuentas por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), lo que, según dijo, impide el acceso al crédito. “Cuando te embargan la cuenta, tu carpeta queda manchada y no podés acceder a financiamiento”, detalló.
En ese sentido, alertó sobre el aumento de la morosidad bancaria. “Hay más de un 50% de mora y los cheques rechazados crecieron un 200%. Así es imposible emprender”, afirmó, al tiempo que advirtió que la situación actual “es peor que la del 2001”.
Frente a este panorama, desde el sector solicitaron medidas urgentes al Gobierno nacional. Entre ellas, propusieron suspender los embargos hasta fin de año, otorgar períodos de gracia para deudas y generar líneas de crédito accesibles que permitan reactivar la actividad. “No pedimos una ley de emergencia, pero sí herramientas para poder ponernos de pie”, aclaró.
Asimismo, Sequeira cuestionó la falta de impacto de la macroeconomía en las pequeñas empresas. “No hay derrame hacia la PyME. Se habla de números macro, pero en la calle la realidad es otra”, señaló.
El referente empresario también hizo foco en las asimetrías regionales, especialmente en la Patagonia. Indicó que, pese a ser zona productora, los costos de combustible y alimentos son más elevados que en Buenos Aires. “Hay cosas que son insólitas. Producimos y pagamos más caro”, expresó, ejemplificando con el precio de la carne, que —según indicó— duplica valores en comparación con la capital del país.
Finalmente, anticipó que continuarán las gestiones ante legisladores nacionales para exponer la situación del sector. “Si no hay movimiento económico, el sistema se cae. Sin consumo no hay recaudación y eso afecta a todos”, concluyó.
