DOLOR DE CUELLO Y MAREOS



 Padecer de dolor de cuello (cervicalgia) y de sus inevitables mareos (vértigos), es sin duda una dolencia tan incómoda como paralizante, algo que puede entorpecer nuestra vida diaria impidiéndonos trabajar u ocuparnos de nuestras responsabilidades habituales.

El vértigo es conocido como una sensación de movimiento, desequilibrio y giro del entorno que nos rodea de manera inesperada, acompañado frecuentemente de alteración de la visión e incluso náuseas y vómitos. La duración del episodio puede variar desde unos pocos segundos a horas e incluso días en los casos más graves.

¿Pero por qué los vértigos pueden estar relacionados a la zona cervical?

Las vértebras a las que normalmente llamamos cervicales, tienen como función mantener nuestra cabeza erguida, se trata de siete piezas donde es muy habitual que se focalice la tensión, donde las malas posturas, el desgaste (artrosis) o la ansiedad, pueden derivar en estos problemas en los cuales, inevitablemente, están asociados los temibles mareos.

La compresión neurovascular (arterias y nervios) debido a cambios degenerativos en las vértebras o tensión muscular por stress, puede derivar en  una inevitable rigidez. Estos desajustes vertebrales a nivel de la zona cervical, pueden afectar o perjudicar el flujo o riego sanguíneo de esta área e incluso el correcto funcionamiento del sistema nervioso central debido a alteraciones que afecten el oído interno.

Otros datos que confirman que el mareo es de origen cervical pueden ser tensión en los trapecios y en la nuca, disminución de la amplitud de los movimientos de la columna y dolor a la palpación de los músculos del cuello.

En algunos casos, el médico puede ordenar exámenes de imágenes para ver que hay dentro del cuello que causa los síntomas.

Tratamientos recomendados:

Varios estudios revelan que casi un 75% de los pacientes muestran una mejoría de los síntomas con el tratamiento conservador del cuello, que incluyen los medicamentos, la fisioterapia, compresas calientes, la movilización suave, los ejercicios, siguiendo las instrucciones relativas a corregir la postura y el uso de un collar ortopédico blando.

Pero hay que ser conscientes que tan importante como el tratamiento es la prevención y aquí se indican algunos consejos para prevenir estas dolencias:

Dormir: debemos mantener una posición recta del cuello.

Sentado: se recomienda sentarse en sillas altas, con respaldos rectos. Siéntese siempre recto, con la espalda bien apoyada en el respaldo, y no en el borde de la silla o con el tronco girado. Si vamos a estar sentados con una mesa de trabajo delante, hemos de procurar que esté próxima a la silla, de esta forma evitaremos tener que inclinarnos hacia adelante.

Evite posturas mantenidas durante mucho tiempo.

Y por último disminuir la tensión, el estrés; muchas veces el ritmo tan acelerado de vida que llevamos es el causante de estas tensiones musculares.

Dr. Torres Edgar, traumatólogo, hospital A. Serra.

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