SAO: aquella explosión de la locomotora 337, una tragedia que se cobró dos vidas

caldera desecha



HISTORIAS SANANTONIENSES. Hace 91 años, un 27 de abril de 1931, una tragedia ferroviaria enluta a todo el pueblo de San Antonio Oeste.


En ese tiempo, era comisionado de facto a cargo de la municipalidad el militar Cedo Cetkovich, quién había recibido el 1 de marzo de ese año la visita de los príncipes ingleses Eduardo de Gales y su hermano Jorge, ambos luego fueron reyes de la corona británica.

La explosión ocurrió en  la corona de la caja de fuego de la caldera de la locomotora Maffei Pacífico Nº 337 y se cobra la vida del maquinista chileno Juan Araneda y el foguista Diego Serra.

El tren del accidente corría con la máquina a vapor al frente, un vagón tanque, veintidós jaulas repletas de ovejas y el furgón de cola, en el que viajaban dos guardas, uno de ellos, Eusebio Álvarez, quien estuvo presente en la locomotora momentos antes y después de la explosión.

El 20 de enero de 1999 el diario Noticias de la Costa, de Viedma, publicó los recuerdos de don Álvarez durante aquella trágica tarde: “Cuando comenzamos la subida de Mancha Blanca, el tren redujo totalmente la velocidad a paso de hombre. Como yo hacía permanentemente deportes estaba en un excelente estado atlético y como me gustaban las bromas y las cargadas, sabiendo que el maquinista, chilenito, se enchinchaba enseguida, me fui corriendo por el techo de los vagones jaula…”

Y continúa el relato: “Cuando llegué a la máquina para hacerlo rabiar, le dije al maquinista, guiñándole un ojo al foguista: ‘Qué va a subir, qué va a subir’. En ese momento la máquina resoplaba por la fuerza que estaba haciendo y cada vez marchaba más despacio. Como vi que se enojaba y no me contestaba, me bajé y me fui caminando en contra, es decir, hacia atrás para treparme al furgón”.

“Cuando hice menos de 150 metros, lo que representaba menos de un minuto y medio de tiempo, escuché una terrible explosión que me aturdió totalmente… Un humo espeso cubría toda la parte de adelante del tren… Cuando reaccioné, mi compañero, el guarda, me gritó: “Eusebio, ¡explotó la caldera!”.

“Fui corriendo hasta allá. Los dos compañeros con los que había estado hasta un minuto antes, yacían destrozados. Uno murió instantáneamente. El otro un rato más tarde… El auxilio llegó seis horas después”, narró Álvarez.

La explosión se produjo en el kilómetro 33,002 de la línea San Antonio-Bariloche a las 17 horas del 27 de abril de 1931. La violencia de la explosión arrojó la caldera a unos veinte metros de distancia a la derecha de la vía, volcándola sobre el costado derecho y en sentido contrario a la marcha del tren.

“La única causa que provocara la explosión de la caldera de la locomotora 337 tiene su origen en el desastroso estado del arriostrado del cielo del hogar como consecuencia de la incompetencia o desidia realmente criminal de los superiores…”, sentenció la conclusión del informe escrito por dos técnicos del gremio ferroviario La Fraternidad, quienes se presentaron en el lugar para determinar las causas del siniestro.

  • La caldera fue a dar a varios metros de la explosión, dejando el chasis con el aspecto como se ve en la imagen de abajo.

 

<– El lote de las Maffei es fácilmente identificable por sus cajas de fuego Belpaire. Esta era la locomotora Nº 337 entera antes de la explosión.

 

Nota del editor: Las fotos son gentileza de Martin Coombs y Señor David Sinclair (England) y fueron obtenidas de una serie de fotos preservadas por la unión sindical «La Fraternidad».

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