LESIONES DEPORTIVAS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES.

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 El aumento en la actividad deportiva de niños y adolescentes ha derivado en un aumento de las lesiones esqueléticas atribuidas a la actividad física. El aparato locomotor infantil presenta particularidades que hacen que los tipos de lesión difieran a lo que ocurre en los adultos. Se producen lesiones agudas y de sobrecarga que se presentan en edades y sitios específicos. Debido a la alta frecuencia de aparición de ellas, es necesario que las personas que participan en el entrenamiento de niños estén familiarizadas con los cuadros más frecuentes.

¿POR QUÉ SE PRODUCEN Y SON DIFERENTES A LOS ADULTOS?

 El aparato locomotor en crecimiento presenta condiciones estructurales y funcionales muy particulares que hacen que el tipo de lesiones sean distintas a las que se presentan en el adulto. Las más importantes de ellas son:

  • Presencia cartílago de crecimiento.
  • Unión tendón hueso con interface cartilaginosa.
  • Mayor elasticidad de ligamentos y tendones.
  • Masa muscular variable en elasticidad y fuerza según la edad.
  • Proporciones corporales variables.

Las lesiones agudas generalmente se asocian a traumatismos. Las más frecuentes son las lesiones del cartílago de crecimiento, las fracturas y las lesiones musculares.

Las lesiones por sobrecarga o sobreuso se producen como consecuencia de acciones repetitivas que sobrecargan el aparato osteomioarticular (Huesos, cartílago de crecimiento, tendones, músculos, etc.). Las más frecuentes son:

  • Enfermedad de Osgood-Schlatter: es una prominencia dolorosa en la tuberosidad anterior de la tibia. Aparece con más frecuencia en niños de 10 a 15 años de edad, y en general cuando están pasando por un período de crecimiento rápido.
  • Enfermedad de Sever: dolor de talón.
  • Enfermedad de Sinding-Larsen-Johansson: los síntomas son similares a la enfermedad de Osgood-Schlatter pero se produce en el extremo inferior de la rótula donde se origina el tendón rotuliano.

PREVENCIÓN DE LAS LESIONES:

  • Utilizar equipo adecuado: Calzado, protectores, etc.
  • Mantenimiento del campo de juego.
  • Adecuada supervisión por parte de los profesores.
  • Correcta preparación: Calentamiento, elongación, abundante líquido, apropiada alimentación y descanso entre competencia.

La actividad deportiva contribuye a una adecuada maduración del sistema músculo-esquelético y de las habilidades psicomotoras de un niño. Sin embargo, la práctica de cualquier deporte lleva aparejado el riesgo de lesionarse. Nunca permita que su hijo realice deporte si tiene dolor.

Si piensa que su hijo puede estar lesionado, llévelo al médico en cuanto sea posible. Eso ayudará a prevenir una lesión más grave y a volver al deporte de una manera sana y eficaz.

Hay que recordar que los beneficios de practicar actividad física son muy superiores a los riesgos.

Dr. Edgar Torres Benitez

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