Una historia de adopción y de amor incondicional





Florencia Souto vive en Bariloche y recientemente recibió una feliz noticia: la sentencia del Poder Judicial Provincial que decía que S (llamamos así a la adolescente de 13 años para resguardar su identidad) es oficialmente parte de su familia del corazón, que la acompaña desde hace tiempo brindándole amor y calidad de vida.

Un niño, niña u adolescente se encuentra en condiciones de ser adoptado cuando así lo dispone un juez. La mayoría de las veces las razones de la separación de su familia de origen y el abandono hay que encontrarlas en problemas de adicciones, abusos, negligencia o violencia. Los chicos viven en hogares o con familias de guarda hasta que presente alguien que quiera adoptarlos. Para eso, hay todo un proceso reglamentado: la inscripción de postulantes en un registro, la elección de los posibles adoptantes, la vinculación inicial con el menor, la guardia preadoptiva y finalmente la adopción.

Su mamá, Florencia Souto, cuenta que S. “nació en el 2007 con multidiscapacidad, tiene problemas respiratorios y cardíacos, además de una epilepsia no controlada”.

“Es una niña que conocí cuando trabajaba en un hogar para personas con discapacidad y en conjunto con mis dos hijos decidimos llevarla a casa para que pueda tener otra vida, que pueda tener familiares, amigos, gente que la quiera. Que se pueda ir de vacaciones, y celebrar sus cumpleaños y las fiestas de fin de año”, relató sobre la pequeña.

Asimismo, comentó que ella “es un ser especial que nos viene a enseñar que nada es imposible en la vida. La primera vez que la vi, me abrazó y me dijo mamá, fue amor a primera vista. Nosotros teníamos los medios y recursos para poder darle amor y ayudarla a salir adelante. De a poco comenzamos a integrarla con los nenes, encarar toda la parte médica, y toda mi familia comenzó a ser suya también”.

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Florencia, agrega que sus hijos en ese entonces tenían 5 y 10 años, “ellos le cedieron a su mamá, la aman y cuidan como yo. Hoy Ana Paula tiene 9 años y Tomás 14. Somos un gran equipo dándole amor y calidad de vida”.

En relación al proceso de adopción, Florencia destaca que “no es fácil pero tampoco imposible, los chicos con discapacidades se merecen oportunidades, porque tienen mucho amor para dar, no tienen maldad, te llenan el alma, tienen un agradecimiento tan importante”.

Sobre ello, agregó que “muchos quieren adoptar un recién nacido o nenes sin problemas y hay que darle la posibilidad, si yo pude con tres chicos sola, se puede. Mi mensaje es que no se pierdan la experiencia de darle la posibilidad a estos chicos porque el amor los ayuda y a uno también, a ser mejores personas y a ver las cosas de otra manera”.

“S. nos enseña a vivir, cuando te quejas por algo la vez a ella y te das cuenta que no podés quejarte. En casa trabajamos como un equipo y todos la ayudamos, no solo la adopte yo, la adoptamos como familia con mis hijos y ellos así lo expresaron en la sentencia”, indicó sobre la forma en que acompañan a la niña día a día.

La Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) celebra esta historia de cariño, compresión y contención que permiten que los niños, niñas y adolescentes puedan acceder a una familia. Desde el organismo provincial se trabaja junto al Poder Judicial con el Registro Único de Aspirantes a Guardias con Fines Adoptivo (RUAGFA) para que esta historia sea una de muchas por contar.

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